6 ritos para bodas originales que te encantarán

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La unión matrimonial es uno de los actos más solemnes y trascendentales en la vida de una persona, con independencia de su país, cultura o religión. Aunque este vínculo carece de fronteras, las diversas tradiciones que lo rodean son privativas de la sociedad en que se enmarcan. Por ejemplo, la imposibilidad de ver a la novia antes del gran día o el lanzamiento de arroz o del ramo floral son prácticas comunes en el ceremonial cristiano de España y de otros países europeos, pero resultarían extrañas a ojos de indonesios, nipones, hindúes u otras sociedades distantes.

No obstante, cada vez son más los novios españoles que adoptan ritos de bodas originales provenientes de culturas foráneas: la ceremonia de la arena, el handfasting, la plantación de árboles, etcétera, que vienen a representar, a fin de cuentas, formas creativas de desear la dicha y la prosperidad al futuro matrimonio.

Estos ritos nupciales convertirán tu boda en una ceremonia diferente

Pellizcos (y buena suerte) para la novia

El actual Egipto no sólo es heredero de una de las culturas más longevas y fascinantes de la civilización: también posee ceremonias civiles tan divertidas y sorprendentes como el pellizcamiento de la novia para desearle la buena suerte. Esta práctica no debe malinterpretarse; son las amigas de la afortunada —no los invitados varones— quienes la pellizcan, y existe una buena razón para ello: se cree que las mujeres que pellizquen a la novia serán las próximas en contraer nupcias. Así, el objetivo de este ritual no difiere demasiado del lanzamiento del ramo de novia en nuestro país.

Handfasting

Los pueblos celtas han dejado al mundo un legado en forma de reliquias de oro, hierro y plata, de vestigios milenarios como Skara Brae y de tradiciones tan llamativas como el handfasting o unión de manos. En este acto, los novios estrechan sus manos en un gesto que representa el infinito, el amor eterno, sellándolo con cintas de múltiples colores que garantizarán la durabilidad de este amor. Con toda seguridad, uno de los rituales de bodas simbólicas más interesantes y atractivos.

Las arenas del tiempo

Aunque se estima que procede de la tradición hebrea, la ceremonia de la arena está considerado como un ritual pagano, hecho que no ha frenado su popularidad entre las nuevas generaciones. Los novios toman recipientes con arena de un color diferente y la vierten en un tercer recipiente, de mayor tamaño, donde han de mezclarse para siempre. Separar las arenas sería una labor titánica, pues debería hacerse grano a grano, dificultad que simboliza la idoneidad de permanecer unidos frente a las dificultades, la enfermedad, los reveses del destino y otros imponderables de la vida marital.

A romper los platos

Griegos y alemanes cuentan con uno de los rituales de boda civil más insólitos: el rompimiento de platos a manos de los novios. Esta costumbre se desarrolla, en tierras germanas, en un evento preboda denominado Polterabend, donde después de destrozar la vajilla, los afortunados recogen los restos que les traerán fortuna y salud en su vida matrimonial.

Similar es la tradición griega de romper platos para simbolizar la alegría con motivo no sólo de nupcias, sino también de cumpleaños y otros acontecimientos. En estas islas de los mares Egeo y Jónico, son los invitados quienes obsequian a los novios con platos, que ellos proceden a hacer trizas por la razón mencionada.

La semilla del amor

De espíritu más ecológico es este ritual para una boda diferente, ideal para novios comprometidos con el cuidado del medio ambiente. A grandes rasgos, consiste en plantar un árbol de la especie que se prefiera en una maceta durante la ceremonia nupcial, para después trasplantarlo al jardín de la vivienda o a un entorno natural próximo a la vivienda de los contrayentes. Su simbolismo es evidente: las raíces representan los cimientos de la relación amorosa y su crecimiento largo y duradero, el amor en continuo desarrollo.

Sake y vodka

Pese a la tradición vinícola y cervecera que comparten países como España, Italia o Alemania, carecen de tradiciones nupciales que guarden relación con el alcohol. Pero Japón es diferente. En el país del sol naciente, los novios intercambian vasitos de sake y realizan el San-san-kudo o «tres, tres, nueve», bendición matrimonial en la que se dan tres sorbos. Por su parte, los novios polacos reciben de sus familiares una botella de vodka, que simboliza la felicidad, así como porciones de pan y sal, para ayudarles en situaciones difíciles.

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